Mientras el Senado votaba la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, sindicatos y organizaciones políticas y sociales movilizaron a sus bases. La jornada terminó con al menos 12 detenidos y 1.500 heridos.
Pese a la lluvia y a la marcha atrás del oficialismo que bajó el capítulo que reformaba la Ley de Tierras, sindicatos, partidos políticos y organizaciones sociales y de derechos humanos marcharon al Congreso contra el proyecto de ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. También hubo réplicas en otras ciudades del país. Sin embargo, la jornada terminó con violencia.
Si bien los artículos más polémicos que flexibilizaban la extranjerización de las tierras fueron dados de baja, el resto del texto también acumuló rechazo social: por ejemplo, permite desalojos exprés a inquilinos y deroga artículos de la Ley de Manejo de Fuego. Por eso, ante el intento de La Libertad Avanza de lograr la media sanción en el Senado, la consigna de la convocatoria fue: “La tierra no se vende, no se quema, no se desaloja”.
Avanzada la tarde, la Policía Federal y Gendarmería avanzaron con disparos de balas de goma, gases lacrimógenos y carros hidrantes, en el marco de un amplio operativo policial compuesto por 820 efectivos. La jornada culminó con al menos 18 detenidos y, según la Comisión Provincial de la Memoria (CPM), 1.500 heridos.
La represión se extendió hasta la Avenida 9 de julio, donde las fuerzas de seguridad se encontraron con personas que no habían participado de la marcha y volvían a sus casas. Los efectivos no discriminaron y dispararon a mansalva entre los autos atascados en el embotellamiento generado.
