El oficialismo no logra reunir los votos necesarios para eliminar las PASO pese al diálogo fluido con la mayoría de los gobernadores.
Uno de los objetivos del Gobierno nacional en el segundo semestre es aprobar la reforma electoral. Es que eliminar la posibilidad del peronismo de dirimir su interna en las PASO podría provocar una ruptura y, por lo tanto, una división de votos en el electorado opositor. Sin embargo, La Libertad Avanza no logra reunir los votos necesarios y crecen las dudas sobre la posibilidad de que el Senado sancione el proyecto en septiembre, como pretende la Casa Rosada.
La eliminación de las PASO, el principal punto del proyecto oficialista, encuentra resistencia tanto en la UCR como en el PRO y en buena parte de los bloques provinciales. Su apoyo resulta decisivo para alcanzar las mayorías especiales que exige la reforma.
Desde el gobierno de Javier Milei sostienen que las PASO generan un desgaste político y económico innecesario y recuerdan el impacto que tuvieron en 2019, cuando Mauricio Macri quedó prácticamente fuera de carrera tras la amplia derrota frente a Alberto Fernández.
Sin embargo, ante la dificultad para reunir los 37 votos en el Senado y los 129 en Diputados, el oficialismo comenzó a admitir una alternativa: si no consigue eliminar definitivamente las PASO, buscará repetir la fórmula aplicada en 2025 y suspenderlas únicamente para las elecciones de 2027.
Para ello, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, mantiene conversaciones con gobernadores dialoguistas en busca de respaldo político, aunque hasta el momento no lograron compromisos firmes. Los mandatarios reclaman recursos para sus provincias y condicionan cualquier acuerdo a una negociación más amplia con la Casa Rosada.
