El Gobierno nacional reglamentó la Ley de Inocencia Fiscal y puso en marcha un nuevo esquema tributario que busca incentivar la incorporación al circuito formal de los ahorros no declarados, incluidos los llamados “dólares del colchón”. La medida fue oficializada a través del decreto 93, publicado en el Boletín Oficial, y desde el oficialismo aseguran que apunta a reactivar la economía y simplificar el cumplimiento impositivo.
La reglamentación activa el Régimen Simplificado de Ganancias (RSG), de adhesión voluntaria, destinado a personas humanas con ingresos anuales de hasta $1.000 millones y un patrimonio de hasta $10.000 millones, verificados en los últimos tres ejercicios. Quedan excluidos los grandes contribuyentes, estimados en unas 900 personas.
Con el nuevo esquema, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) solo podrá fiscalizar los ingresos declarados y las deducciones admitidas, y ya no tendrá en cuenta la evolución patrimonial, los consumos personales ni los depósitos bancarios.
El régimen prevé una declaración jurada precargada que el contribuyente puede aceptar o modificar. Una vez abonado el impuesto correspondiente, rige la presunción de exactitud y el efecto liberatorio, que impide al fisco reabrir esos períodos, salvo que se detecten inconsistencias relevantes.
En cuanto al uso de los ahorros no declarados, el decreto precisa que los fondos deberán ingresar al sistema financiero, ya sea en el origen o en el destino de la operación, mediante depósito en cuenta propia o transferencia directa al vendedor. También se elevaron los umbrales de información bancaria: las operaciones de hasta $10 millones mensuales no generarán reportes automáticos a la ARCA.

