La reducción de frecuencias de colectivos impacta en La Plata

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La decisión de las empresas de transporte del AMBA de reducir la frecuencia de colectivos desde comienzos de abril comenzó a sentirse con fuerza en La Plata, donde la situación pasó rápidamente de una advertencia a una problemática cotidiana. Paradas llenas, largas esperas y unidades que circulan repletas sin detenerse se repiten en distintos puntos de la ciudad.

El recorte responde, según las cámaras empresariales, al aumento “intempestivo” del combustible y a la falta de actualización en los ingresos del sector. Desde las compañías sostienen que el incremento del gasoil, sin una compensación por parte de las autoridades, genera un desfasaje económico que obliga a disminuir los servicios.

Sin embargo, el impacto recae directamente en los usuarios. Aunque las empresas califican la medida como forzada y aseguran haber realizado reiterados reclamos sin respuesta, en la práctica el ajuste funciona como un mecanismo de presión sobre el Estado. Mientras tanto, los pasajeros quedan en el medio de un conflicto que no controlan y ven deteriorarse un servicio esencial.

El contexto económico agrava el escenario. Desde fines de febrero, en medio de tensiones internacionales, el precio de los combustibles aumentó entre un 20% y un 25%. En La Plata, la nafta súper pasó de menos de $1.600 a cerca de $2.000 por litro en pocas semanas, encareciendo los costos del sistema.