La primera mitad del año cerró con 15,5 millones de personas pobres.
La pobreza volvió a crecer en la Argentina durante el primer semestre de 2026 y alcanzó al 32,3% de la población, según los datos difundidos por el Indec. El indicador representa un aumento respecto de la segunda mitad de 2025, y muestra que más de 15 millones de personas no lograron reunir ingresos suficientes para cubrir el costo de la canasta básica total. En paralelo, la indigencia también registró una suba y llegó al 7,6%, afectando a millones de argentinos que no consiguen acceder a la alimentación mínima.
Las cifras reflejan un cambio de tendencia luego de la mejora registrada durante parte del año pasado, y vuelven a colocar la situación social en el centro del debate económico. El escenario se produce mientras el Gobierno continúa defendiendo el rumbo de ajuste fiscal y exhibe la desaceleración inflacionaria como uno de los principales logros de gestión.
Detrás de los números aparece una combinación de factores que golpeó especialmente a los sectores de menores ingresos. Aunque la inflación mostró una trayectoria descendente en comparación con los niveles observados al inicio de la administración libertaria, los ingresos de amplios sectores de la población continuaron perdiendo capacidad de compra frente al costo de vida. El impacto se sintió con fuerza en trabajadores informales, jubilados y hogares que dependen de ingresos variables.

El peso de los ingresos y el consumo
La evolución de la pobreza coincide con distintos indicadores que vienen mostrando dificultades para sostener la recuperación del consumo. Durante los últimos meses, relevamientos privados registraron caídas en supermercados, autoservicios, mayoristas y comercios de proximidad, una señal que expone las limitaciones que enfrentan numerosos hogares.
Por otra parte, la situación volvió a poner el foco sobre el mercado laboral. Si bien el Gobierno destaca la creación de empleo privado en determinados sectores, distintos informes vienen señalando problemas asociados a la calidad de los puestos de trabajo, la informalidad y los niveles salariales. En muchos casos, contar con una ocupación dejó de ser una garantía suficiente para mantenerse por encima de la línea de pobreza.

La discusión sobre el modelo
La difusión del indicador reabre la discusión política sobre los costos sociales del programa económico. Desde la Casa Rosada sostienen que el proceso de estabilización requiere tiempo y que los beneficios de las reformas terminarán llegando al conjunto de la economía. La apuesta oficial sigue siendo que la baja de la inflación, la llegada de inversiones y la recuperación de algunos sectores estratégicos.
Sin embargo, los nuevos datos muestran que esa mejora todavía no alcanza a una porción significativa de la sociedad. El aumento de la pobreza aparece como una advertencia en momentos en que el Gobierno busca consolidar sus resultados económicos y proyectar fortaleza política hacia el escenario electoral.
La cifra difundida por el Indec no solo refleja una estadística, sino que también pone en evidencia la distancia que existe entre las variables macroeconómicas que celebra la gestión y la realidad cotidiana de millones de argentinos.

