En la antesala del Día del Trabajador, la central obrera marcha con cuestionamientos al ajuste oficial y en rechazo al deterioro del salario.

La central obrera se moviliza a Plaza de Mayo desde las 15 horas con respaldo de movimientos sociales y políticos, en un gesto de confrontación hacia las políticas del Gobierno nacional. Desde el mediodía, las columnas empezarán a ingresar desde el Conurbano bonaerense y distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires. La central apuesta a una movilización multitudinaria para exhibir su capacidad de convocatoria y sumar sectores golpeados por la gestión del presidente Javier Milei.
Cristian Jerónimo, triunviro cegetista, anticipó que la jornada será pacífica y abierta a organizaciones sindicales y sociales. Señaló que “el pueblo argentino la está pasando mal” y calificó como “falacia” los datos oficiales sobre mejora salarial y empleo, denunciando que crece la pobreza en un contexto de recorte de subsidios.
La UTEP confirmó su presencia tras conversaciones con el triunvirato, mientras que la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) realizará un paro en organismos estatales. Por su parte, la Fraternidad anunció interrupciones en trenes y otros gremios anticiparon retención de tareas en servicios públicos.
Ante este escenario, la marcha se convierte en un mensaje político. La CGT busca visibilizar que el ajuste oficial no solo deteriora el consumo y el empleo, sino que profundiza el malestar social y abre la puerta a un conflicto creciente.
La jornada deja expuesto que el ajuste del Gobierno no se traduce solo en números fríos, sino en la vida cotidiana de millones de trabajadores que ya sienten en el bolsillo y en la mesa el peso de las políticas oficiales, transformando su malestar en presencia masiva en las calles.

