El consumo sigue en caída: supermercados, kioscos y farmacias sienten el golpe

0
12

El consumo masivo volvió a mostrar números negativos en abril y acumuló su quinto mes consecutivo en baja, en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo y el aumento del endeudamiento de las familias. Según un informe de la consultora Scentia, las ventas cayeron un 3,8% interanual y casi un 5% respecto de marzo.

El relevamiento, realizado sobre más de 8.000 puntos de venta de todo el país, incluye supermercados, autoservicios, kioscos, farmacias y plataformas de comercio electrónico. Los supermercados y mayoristas registraron una retracción del 4,5% mensual, mientras que los autoservicios y comercios de cercanía tuvieron una baja del 3%.

Los kioscos fueron el rubro más golpeado, con una caída del 6,6%, en tanto que las ventas de alimentos descendieron un 2%. También se observaron fuertes bajas en bebidas y productos de limpieza y cuidado del hogar, con retrocesos cercanos al 6%.

En el caso de las farmacias, las ventas se mantuvieron estables en la comparación interanual, aunque sufrieron una caída superior al 9% frente a marzo, reflejando el deterioro del consumo incluso en sectores considerados esenciales.

Uno de los argumentos del Gobierno para relativizar la baja del consumo es el crecimiento del comercio electrónico, que mostró una mejora del 40% interanual. Sin embargo, el canal digital se mantuvo estancado respecto del mes anterior y continúa representando una porción reducida del mercado: apenas el 8% de las ventas totales y solo el 4% de los tickets en supermercados, según datos del INDEC.

Especialistas atribuyen la caída sostenida del consumo a la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y al incremento de las deudas familiares, principalmente por préstamos y tarjetas de crédito, que absorben una parte cada vez mayor de los ingresos.

La tendencia actual contrasta con el período comprendido entre marzo y octubre de 2025, cuando la desaceleración de la inflación, la recuperación del crédito y una leve mejora en el empleo habían impulsado un repunte del consumo y mejores niveles de aprobación para el gobierno de Javier Milei.

Ese escenario comenzó a revertirse tras la derrota oficialista en las elecciones bonaerenses y la posterior corrida cambiaria de septiembre, originada por las dificultades para conseguir dólares para afrontar compromisos de deuda externa. En ese contexto, el ministro de Economía Luis Caputo reconoció públicamente las complicaciones financieras, mientras el Banco Central intervino con más de 1100 millones de dólares para contener la presión cambiaria. Desde entonces, el consumo retomó un sendero descendente que continúa hasta hoy.