Según datos del Indec y análisis de consultoras privadas, la crisis del empleo alcanzó a afectar a dos millones de personas en dos años.
El desempleo y el trabajo informal en Argentina muestran un deterioro sostenido, con 2 millones de personas entre desocupados y empleo no registrado alcanzadas por estas problemáticas en los dos años de gobierno de Javier Milei. Así lo arrojan datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y consultoras privadas.
De acuerdo con los últimos datos, la tasa de desocupación pasó de 5,7% en el cuarto trimestre del 2023 a 7,5% en el mismo periodo del 2025. Esto implica que actualmente hay 1,7 millones de personas sin trabajo.
La tasa de empleo también mostró un retroceso, al bajar de 45,8% a 45%. En paralelo, la informalidad subió: alcanzó al 43%, cuando en el cuarto trimestre del 2024 era del 42%. Ese punto porcentual equivale a 96.000 personas.
Además, los que específicamente reciben un salario pero están en negro (“asalariados sin descuento jubilatorio”) fueron, en el cuarto trimestre de 2025, 44.000 más que un año antes: escalaron del 36,1% al 36,3% de la población asalariada total.
En paralelo, los cuentapropistas (informales que no reciben un salario fijo) también crecieron en el último año, y son 105.000 más que en el cuarto trimestre de 2024.
Proyectado a nivel nacional, esto representa unos 13 millones de trabajadores registrados frente a aproximadamente 9 millones en condiciones informales. La sumatoria de estas cifras redondean en que alrededor de 2 millones de personas fueron alcanzadas por el desempleo y la precarización laboral durante el gobierno de Milei.
Según un informe de la consultora Invecq, el crecimiento del empleo en negro no se limita a nuevas modalidades como las plataformas digitales. También impacta en sectores tradicionales de la economía. En ese sentido, el comercio sumó 210.000 puestos informales, mientras que el empleo registrado en ese sector apenas creció en 4.000. A su vez, en la industria manufacturera se incorporaron 87.000 trabajadores no registrados, mientras se perdieron 63.000 empleos formales.
El empleo registrado también mostró caídas significativas. En el sector privado se perdieron 182.000 puestos, mientras que en el sector público la reducción fue de 80.000 empleos, lo que totaliza una caída de 262.000 trabajadores formales.

