En una decisión inesperada, Whirlpool anunció el cierre de su planta de lavarropas en el Parque Industrial de Fátima, en Pilar, inaugurada en 2022, y despidió a sus 220 trabajadores.
La empresa argumentó una fuerte caída de ventas y la creciente competencia de productos importados, que redujeron la competitividad del proyecto orientado tanto al mercado interno como a la exportación.
La compañía informó que negocia con la Unión Obrera Metalúrgica un paquete de salida que incluye indemnizaciones y un plus adicional, ya que la medida afecta a personal de producción y áreas técnicas como ingeniería y calidad. Whirlpool mantendrá sus operaciones comerciales y de distribución en el país, donde seguirán entre 100 y 120 empleados.
Según la firma, el contexto de desaceleración del consumo y el ingreso de lavarropas importados volvió inviable la continuidad del modelo productivo. La empresa afirmó que buscará reorientarse hacia una operación más comercial y no descartó, a futuro, retomar la fabricación si se recuperan las condiciones de mercado.

