En medio de una profunda crisis ferroviaria, el sindicato de maquinistas La Fraternidad confirmó la cancelación de los trenes de pasajeros de larga distancia que unen Buenos Aires con Córdoba y Tucumán. La decisión, anunciada a pocos días de año nuevo, se da tras la suspensión de los servicios luego de un descarrilamiento ocurrido en septiembre y, según el gremio, responde a un “lockout” encubierto contra el transporte ferroviario de pasajeros.
Desde La Fraternidad sostienen que el incidente registrado el 20 de septiembre en la localidad santiagueña de Gramilla —donde descarrilaron cuatro de los ocho vagones de una formación sin que se produjeran heridos— fue utilizado como excusa para no reponer los servicios. En un comunicado, el sindicato señaló que lo que inicialmente se entendió como una medida vinculada a la reparación de vías terminó convirtiéndose en una decisión permanente para impedir la circulación de los trenes.
El gremio, encabezado por Omar Maturano, viene denunciando desde hace meses la falta de mantenimiento en coches, vías e infraestructura ferroviaria, y advirtió que la suspensión de estos ramales priva a miles de usuarios de una alternativa de transporte accesible, especialmente a los sectores de menores recursos.
Con la cancelación de los servicios a Córdoba y Tucumán, el único tren de larga distancia que continuaría operativo sería el Buenos Aires–Rosario. Sin embargo, este ramal también enfrenta cuestionamientos por el estado de varios puentes, aunque sus vías fueron renovadas a mediados de la década pasada. Según trascendió, existe la posibilidad de que el servicio a Rosario sea reconvertido en regional, lo que implicaría la pérdida de su carácter nacional, aunque aún no hubo confirmaciones oficiales.
El conflicto se inscribe además en un contexto de debate sobre el futuro del sistema ferroviario. Si bien el Gobierno había intentado avanzar con la privatización de los trenes de pasajeros —una iniciativa que finalmente quedó fuera de la Ley Bases—, sí logró poner en marcha el proceso de venta de Belgrano Cargas y Logística S.A., lo que reaviva las tensiones entre el Ejecutivo y los trabajadores del sector.

