A días de la detención de Iván Tobar y miembros de su grupo de choque, la Justicia bonaerense confirmó el pedido de detención de dos ex sindicalistas ligados a negocios de la familia del jefe de la barra de Estudiantes de La Plata.
La Sala III del Tribunal de Casación Penal, que preside el juez Víctor Horacio Violini, ratificó la orden de captura de Juan José Tagliaferro y Walter Leandro Frutos, tras rechazar el pedido de eximición de prisión solicitado por los acusados en el marco de una causa por un ataque a una ex funcionaria municipal.
Tagliaferro y Frutos están acusados del incendio del auto de la ex directora de empleo de la municipalidad de La Plata en enero de 2016 en la capital bonaerense. La Justicia cuenta con abundante material documental, audios y grabaciones que comprometen a los ex dirigentes del sindicato de patovicas.
La orden de detención fue solicitada por el fiscal Juan Menucci como subrogante de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio 6 de La Plata. La medida fue avalada por el juez de Garantías Juan Pablo Masi, en primera instancia, y ahora ratificada por Casación.
Los involucrados Tagliaferro y Frutos forman parte del armado a través del cual la familia Tobar, se involucró en el negocio de la noche, tras conseguir un sello del sindicato de seguridad privada que lidera ÁNGEL GARCÍA (UPSRA).
Del entramado también forma parte Alejandro Capalbo, quien sirvió de nexo entre Tagliaferro, Miguel Tobar y UPSRA. Capalbo, con pasado en SUTCAPRA, el otro sindicato de Patovicas, se encargó de acercar a aliados de Tagliaferro a las mesas de acción de los Tobar y desde allí planificar los aprietes y amenazas con las que hoy conviven los empresarios de la noche.
En ese marco, la Justicia estaría investigando la presunta existencia de una asociación ilícita que tendría como protagonistas a Miguel Tobar y Alejandro Capalbo, delegados normalizadores de UPSRA en la provincia de Buenos Aires, y a Juan José Taglaferro y Walter Leandro Frutos, ambos con pedido de detención activa.
Tobar y Tagliaferro serían las dos puntas del armado de una estructura mafiosa, apoyada en el accionar barrabrava y de parte de la política local para quedarse con el negocio de la noche, los recitales y eventos masivos en la provincia de Buenos Aires.
La Justicia ya puso la mirada en ambos y el futuro podría serí tras las rejas.



