La medida de fuerza forma parte de la estrategia anunciada por el SUTNA tras la asamblea general que realizó la semana pasada. Apunta a rechazar la oferta salarial de las empresas, que considera «una rebaja» dado que no compensa la inflación acumulada en el período bajo negociación.
Los antecedentes de los reclamos puntuales a FATE y Bridgestone
Así, mientras continúa como trasfondo la falta de acuerdo salarial con las tres compañías que fabrican neumáticos en el país, la conflictividad se concentra ahora en la multinacional italiana. Anteriormente se vivió una situación similar, primero en Bridgestone y luego en FATE.
La disputa específica con Bridgestone comenzó en enero pasado cuando la empresa con casa matriz en Japón pidió la reapertura del procedimiento preventivo de crisis que había aplicado a fines de 2024. Su argumento era que la situación, lejos de haberse solucionado, había empeorado por la creciente apertura del mercado importador, caída de ventas internas y un fuerte aumento de los costos de producción.
El gremio denunció que esa argumentación era falsa y que el recorte de producción y empleados que pretendía aplicar Bridgestone en Argentina era parte de un plan global de ajuste que la multinacional estaba realizando en todo el mundo. Y puso como ejemplos los cierres de plantas en Estados Unidos y España.
Luego de más de dos meses de negociaciones en una larga tanda de audiencias en la cartera laboral la discusión pública se fue diluyendo y el debate del nuevo PPC desapareció de la agenda sin que ninguna de las partes se ocupara de dejar en claro qué había ganado y que había resignado en ese tironeo.
Posteriormente, concretamente en abril último, fue el turno de la confrontación con FATE, la única empresa de capitales nacionales entre los tres fabricantes de neumáticos.
El conflicto estalló por la intención de la empresa de modificar el sistema de turnos y otras condiciones laborales para adaptarlas al nuevo contexto económico de caída de actividad y apertura de importaciones. El SUTNA se opuso a esos cambios y reclamó también la reincorporación de despedidos, entre otras reivindicaciones.
En este caso, las audiencias se hicieron en jurisdicción del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires sin que se lograra avance alguno. Por esa razón, las partes acordaron realizar «reuniones en el ámbito privado”, es decir por fuera de la mediación de las autoridades laborales.
Luego de tres intentos por la vía privada, no lograron ponerse de acuerdo y regresaron a las audiencias en Trabajo, que tampoco permitieron encontrar una solución definitiva al conflicto que se mantiene latente.

