Después de más de un cuarto de siglo de idas y vueltas, la Unión Europea dio luz verde al acuerdo comercial con el Mercosur, en una decisión adoptada en Bruselas por mayoría cualificada y sin el respaldo pleno de todos los Estados miembros. El aval político permitirá avanzar con la firma del tratado de libre comercio y del acuerdo de asociación entre ambos bloques, en un proceso que se formalizará en las próximas horas mediante un procedimiento escrito.
La aprobación se concretó en una reunión a nivel de embajadores, luego de que en la misma sesión se ratificaran formalmente las salvaguardas negociadas en diciembre para reforzar la protección del sector agroalimentario europeo, uno de los puntos más sensibles del entendimiento. Según informó la agencia Europa Press, la decisión se tomó en un contexto de protestas en las calles de distintos países y con la oposición abierta de varios gobiernos.
De acuerdo con fuentes europeas, Francia, Hungría, Irlanda, Polonia y Austria votaron en contra del acuerdo, mientras que Bélgica se abstuvo. Sin embargo, esas posiciones no alcanzaron para bloquear la adopción por mayoría cualificada, que requiere el apoyo de al menos 15 Estados miembros.
El visto bueno habilitará a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, António Costa, a firmar formalmente el acuerdo con los países del Mercosur. El paso representa un avance clave tras años de negociaciones estancadas por diferencias comerciales, ambientales y políticas.
La principal disputa giró en torno a los umbrales que habilitan a la Comisión Europea a iniciar investigaciones y activar medidas de defensa comercial. Aunque inicialmente el Consejo y el Parlamento habían acordado fijarlos en un 8%, finalmente se redujeron al 5%. De este modo, Bruselas podrá intervenir cuando las importaciones de productos sensibles aumenten en promedio un 5% y los precios caigan en igual proporción durante un período de tres años.
Con esta decisión, la Unión Europea busca destrabar uno de los acuerdos comerciales más ambiciosos de su historia reciente, aun a costa de profundas divisiones internas y de una fuerte presión política y social en varios de sus países miembros.

