La Confederación General del Trabajo (CGT) encabezó este jueves una multitudinaria movilización a la Plaza de Mayo para expresar su rechazo a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. La protesta contó con la participación de las dos CTA, ATE, organizaciones sociales como la UTEP, El Frente de Izquierda y diversos partidos políticos, que confluyeron en una jornada de fuerte contenido político y gremial.
Desde el escenario, uno de los triunviros de la central obrera, Jorge Sola, dejó un mensaje directo al Ejecutivo: “Este es el primer paso de un plan de lucha. Si siguen sin escucharnos, se viene un paro general”. La advertencia marcó el tono de la movilización y anticipó un escenario de creciente conflictividad sindical si el oficialismo avanza con el proyecto sin consensos.
La protesta se produjo en un contexto de negociaciones abiertas en el Congreso. Según confirmó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, la ley de reforma laboral será tratada recién el 10 de febrero en el Senado. Con esta definición, el llamado a sesiones extraordinarias se postergará casi dos meses, período en el que el oficialismo buscará cerrar acuerdos con bloques opositores y revisar los puntos más controvertidos de la iniciativa.
Desde la CGT y las centrales aliadas insistieron en que la reforma implica una pérdida de derechos laborales y reclamaron la apertura de un ámbito de diálogo real. Mientras tanto, la central obrera dejó claro que la movilización fue solo el inicio de una escalada de medidas que podría derivar en un paro general si no hay cambios en el rumbo del proyecto.

