El presidente derrotó al titular del PRO en su bastión y se posicionó como líder del anti kirchnerismo.

Las elecciones del domingo en la Ciudad de Buenos Aires dejaron dos certezas: Javier Milei fue el ganador indiscutido y Mauricio Macri terminó como el principal derrotado. De esas premisas se desprenden interpretaciones y consecuencias, pero lo cierto es que el Presidente doblegó al titular del PRO en su bastión, le asestó su primera derrota en comicios locales en 20 años y confirmó su lugar central como líder del antikirchnerismo.
Tanto Manuel Adorni como Silvia Lospennato encarnaron la pelea que libraron, detrás de ellos, los jefes de La Libertad Avanza y el PRO. Ambos se jugaron por sus alfiles y uno ganó y otro quedó reducido a una minoría. El amarillo, que alguna vez pintó las 15 comunas, esta vez no coloreó ninguna. En la Legislatura, quedaron 10 sobre 60 diputados. Una implosión o un colapso.
El peronismo consiguió el mismo resultado histórico, en torno del 27% y si bien no ganó -como habían aventurado algunas encuestas- dejó al peronismo victorioso en 6 de las 15 Comunas. Y quedó abierta la posibilidad de una reconstrucción del vínculo roto entre ese partido y el votante.
Si había un clima de derrota dolorosa en el PRO, entre los libertarios todo fue euforia. Ganaron, duplicaron los votos del macrismo, el PRO quedó tercero y no hubo batacazo peronista. “Hoy se dirimia, también, cuál es el instrumento electoral que eligen los argentinos de bien para derrotar al kirchnerismo y el populismo. Quedó claro que ese instrumento es LLA”, comentaban los libertarios.
Con estos resultados, la fuerza libertaria consolida su crecimiento en el distrito porteño, mientras que el peronismo logra una performance sólida en un territorio históricamente adverso. En contraste, el PRO enfrenta una crisis interna profunda tras perder el liderazgo que mantuvo durante veinte años en la Ciudad.

