La histórica láctea La Suipachense, con más de 75 años de trayectoria en la ciudad bonaerense de Suipacha, atraviesa una crisis sin precedentes marcada por deudas millonarias, caída abrupta en la producción y riesgo de corte de servicios.
Frente a este escenario, sus 140 empleados decidieron asumir la administración de la planta con el respaldo del gremio Atilra, en un intento por mantener las operaciones básicas y garantizar el pago de salarios.
La compañía calificó la medida como una “toma forzada” y advirtió sobre las consecuencias. Sin embargo, los trabajadores sostienen que la situación es insostenible: la producción, que en sus mejores tiempos llegó a procesar 250.000 litros diarios de leche, hoy apenas alcanza los 40.000 litros, producto del fuerte recorte en el abastecimiento de tambos.
El cuadro financiero es dramático. Según datos difundidos por el diario La Nación, la planta necesita alrededor de $3.000 millones mensuales para operar, pero apenas logra ingresos por $500 millones, lo que imposibilita cumplir simultáneamente con empleados y productores. De los 180 tambos que proveían leche, solo 40 mantienen la entrega.
La comunidad de Suipacha, con 12.000 habitantes, depende en gran medida de la planta como motor económico. Comercios y proveedores locales restringieron el crédito, y la posibilidad de un cierre definitivo genera creciente alarma.

