La situación de la industria del acero en Argentina atraviesa un momento crítico. Pablo González, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Villa Constitución, advirtió que la producción cayó abruptamente de 121.000 toneladas a 51.000, y confirmó que la empresa Acindar —segunda en importancia en el país— tiene entre 500 y 600 trabajadores actualmente suspendidos.
Según el dirigente gremial, la caída responde a un fuerte parate en la actividad económica vinculada al cierre de la obra pública y a un cambio en las dinámicas de inversión. “No hay producción y no va a mejorar, hay que decirlo claramente. La gente que tiene dinero no invierte en un departamento o para que haya construcción, invierten en el ‘carry trade’ y la renta financiera nos está perjudicando a toda la industria”, definió González.
El conflicto con Acindar se arrastra desde que el Gobierno nacional anunció el cierre de la obra pública. A partir de entonces, la empresa intentó avanzar con despidos, pero el sindicato logró contener la situación a través de acuerdos de suspensión. Sin embargo, el panorama se agrava mes a mes.
González también reveló que la empresa cerró un tren laminador en la planta de Villa Constitución, lo que dejó a 150 trabajadores sin tareas.
Para el gremio, el cuadro general del sector metalúrgico es alarmante. “El aparato productivo está más que frenado y la actividad viene muy en caída”, concluyó el dirigente.

