El sorpresivo cierre temporal de la Algodonera Avellaneda, del Grupo Vicentin, encendió las alarmas en Reconquista. La planta de hilandería y tejeduría paralizó su actividad desde el lunes y permanecerá sin producción hasta el sábado 4 de octubre, en medio de un contexto de caída de la demanda interna y escasez de materia prima.
La medida tomó por sorpresa a los operarios, que se encontraron con las puertas cerradas del establecimiento en el Parque Industrial. La tensión derivó en la intervención de efectivos policiales y del Ministerio de Trabajo santafesino, que labró actas para contener el conflicto.
Desde el gremio, el titular de la Asociación Obrera Textil local, Juan Carlos Bandeo, cuestionó la actitud de la firma al señalar que “no se hace responsable de esta semana de parate”, lo que incrementa la preocupación en un sector que ya sufrió 30 despidos en agosto. En contrapartida, el ministro de Trabajo, Roald Báscolo, buscó descomprimir la situación y sugirió que se trata de una estrategia de la empresa para “juntar volumen” antes de retomar la producción.
La crisis de la planta se entrelaza con el proceso judicial que atraviesa Vicentin. El juez civil y comercial de Reconquista, Fabián Lorenzini, convocó para este viernes 3 de octubre a una audiencia en el marco del concurso de acreedores. Allí la compañía deberá entregar un informe detallado sobre su capital de trabajo, pasivos y proyecciones operativas.
Como medida preventiva, el magistrado ordenó a las distribuidoras de energía que no interrumpan el suministro, para garantizar la continuidad de la textil. A la audiencia están citados también los trabajadores, el Comité de Acreedores, representantes gremiales y prestadoras de servicios básicos.
El futuro de la planta y de sus 300 trabajadores dependerá, en gran parte, de lo que surja de esa reunión.

